Epicuro es un discípulo de Demócrito y por tanto seguidor del atomismo. Floreció en Atenas en una época que ya no era la del esplendor democrático y por tanto recomendaba “vivir oculto”. Su escuela es conocida como el Jardín. En ella había tanto filósofos como filósofas, hombres y mujeres.
Para Epicuro el origen del mal no es la ignorancia, como lo era para Sócrates, sino el miedo a la muerte. La causa de todos los males es para Epicuro el miedo a la muerte y la doctrina de Epicuro procura ofrecer un remedio contra este miedo a la muerte y por extensión a los dioses (en esto es más socrático).
Lo que Epicuro busca es la tranquilidad de espíritu (ataraxia). Para Epicuro, la sensatez es incluso mejor que la filosofía.
