Otros seguidores de Sócrates son los Escépticos. Los Escépticos hacen de la duda su modo de vida. No dicen si esto es una cosa o la otra sino si les parece o no. El escepticismo contiene un principio de empirismo, algo que ya estaba en Aristóteles. De ahí que uno de los escépticos más conocidos sea Sexto Empírico.

La crítica más usual al escepticismo es que sus tesis se autorefutan. Si uno dice “no existe la verdad o si existiera no se podría decir”, según los Escépticos esta frase, ¿es verdad o mentira? Si tiene pretensión de veracidad, la frase se autorefuta.

Sea como fuere, la influencia del escepticismo llega hasta la modernidad, sobre todo en autores iniciales como el ensayista francés Montaigne, Descartes (la duda metódica) o el español Francisco Sánchez (Que nada se sabe), o más adelante en Hume.