Nietzsche fue un joven profesor de filología clásica en la Universidad de Basilea que influido por Schopenhauer se dedicó a la filosofía. Vivió en diversas partes de Europa, destacando su residencia de verano en Sils-Maria, Suiza. Desde Sils-Maria, escribió libros que él mismo llamaría intempestivos, inactuales, como el más conocido de todos, Así habló Zaratustra. Nietzsche hizo suya “la muerte de Dios” del idealismo alemán de principios del siglo XIX y extrajo todas las consecuencias. Propuso un ateísmo como “segunda inocencia” desculpabilizadora.

Uno de los conceptos nietzscheanos que han quedado en el imaginario colectivo es el de “buen europeo”. Ser buen europeo significa un máximo de fuerza de adaptación, y es el movimiento democrático de Europa hacia el progreso o la civilización. Es por esto que Nietzsche es el filósofo del europeísmo, del buen europeísmo, aun hoy en día.

Nietzsche es un filósofo popular, es decir, ajeno a la academia, aunque sigue estudiándose en la academia, que ha aclarado el malentendido del nietzscheanismo con ideologías criminales como el nacionalsocialismo.