La vida del filósofo francés Gilles Deleuze recorre todo el siglo XX.

Los tres grandes libros de Deleuze son la Lógica del sentido, El anti-Edipo y Mil mesetas. Además, dedicó obras a otros filósofos modernos y contemporáneos.

En Lógica del sentido Deleuze se propone invertir el platonismo, pasar de una filosofía del Ser a una filosofía del Acontecimiento, pasar de conceptualizar esencias a expresar sentidos. La mala voluntad es resentimiento contra el acontecimiento. Se trata de un libro estoico con algún capítulo epicúreo.

En El Anti-Edipo, Deleuze, junto a Guattari, se propone “liberar a los europeos del yugo edípico”. Una de las consecuencias no deseadas del psicoanálisis de Freud de principios del siglo XX fue subyugar la cultura europea con el mito griego de Edipo. Deleuze y Guattari se proponen liberarla. Sea como fuere, cabe recordar que la tragedia antigua Edipo rey tiene una segunda parte, Edipo en Colona. En esta segunda parte, Edipo, ciego pero en paz consigo mismo, vive los últimos días de su existencia de forma pacífica.

En Mil mesetas, su obra acaso más aclamada, Deleuze, nuevamente junto a Guattari, expone su concepto del rizoma. A partir de geometrías no euclidianas, Deleuze propone un pensamiento rizomático al modo de tales geometrías.

Este pensamiento rizomático es el que permite a Deleuze líneas de fuga del capitalismo. Hay que subrayar que Deleuze no es anticapitalista. De hecho, en uno de sus últimos libros tiene palabras elogiosas del capitalismo (que establecería un “plano de inmanencia” en lo real) sin escapérsele que también puede ser represor. Es entonces cuando propone ya desde sus primeras obras estas líneas de fuga que desembocarían en una idea de la convivencialidad más allá de la capitalista.

En cuanto a la relación de Deleuze con el llamado posmodernismo, podemos también decir que Deleuze no es posmoderno. El posmodernismo es un movimiento contrario a la idea del Todo que se remonta a la Grecia antigua. El representante contemporáneo por excelencia de esta idea del Todo no es otro que Hegel. Deleuze no es hegeliano, pero no se puede hacer filosofía contemporánea sin dialogar con Hegel, de modo semejante a como la historia de la filosofía no son sino notas a pie de página a los diálogos de Platón. Deleuze dialoga con Hegel al pensar el capitalismo contemporáneo, el arte contemporáneo, el Estado contemporáneo, etc. Con su amigo Michel Foucault, dialogan con Hegel tratando de esquivar sus interpretaciones represivas, sea en forma de biopolítica (por eso Deleuze aboga por un “cuerpo sin órganos”) o de cualquier otra forma.

Con la muerte de Deleuze, una muerte spinoziana, acaba la filosofía del siglo XX.