En su trilogía Esferas, Sloterdijk se plantea la pregunta por el dónde. Del ser y tiempo heideggerianos pasamos a la cuestión del ser y espacio, del ser-en-esferas, del espacio-con y del ser-en. El propósito de esta obra magna es rebatir la soledad y hacer posible relaciones fuertes. Preguntándose por una razón fuerte de estar juntos, también se trata de hacer posible una vida compartida entre individuos en espacios de animación donde surge la cuestión del sí mismo y del lugar.

La esfera se divide en microesfera, donde estamos en la dúplice unicidad de madre-hijo, y en macroesfera, donde estamos en la relación Dios-alma (o Mundo-intelecto): «Deus sive sphaera».

Finalmente, Sloterdijk propone una política climática explícita que haga posible espacios de solidaridad caracterizados por la riqueza y la ingravidez, donde la felicidad consista en aprender a agruparse en torno a la riqueza común.

Esferas podría ser lo que Spinoza le diría a Heidegger.

Sloterdijk es además autor de Crítica de la razón cínica, una obra de finales de siglo que reivindica el cinismo antiguo frente al moderno, ejemplificado en la República de Weimar que antecedió al ascenso del nazismo. Por lo demás, Sloterdijk, nacido en 1947, es ya un filósofo del siglo XXI, con una variada obra que permite pensar en profundidad el tiempo por venir.