En el contexto del Imperio romano, la filosofía griega que más floreció en Roma fue, como ya ha sido dicho, el estoicismo. Estoicos fueron el hispano Séneca, el esclavo Epitecto y el emperador Marco Aurelio. Como se ve, el estoicismo fue en Roma una doctrina igualitaria que tanto valía para un extranjero en Roma, como para un esclavo o para el emperador. La contención del estoicismo (abstente y soporta) casaba bien con la extensión del imperio y aun de la esclavitud.

Contemporáneo del Imperio y del estoicismo es Jesús de Nazaret y por tanto el cristianismo. La crucifixión del judío de Nazaret interrumpió las vacaciones del emperador Tiberio en Capri y conmocionó al mundo occidental. Esto fue, como es sabido, en el año 33 d.C. Poco a poco el cristianismo se fue extendiendo por el Imperio llegando a sustituir de algún modo al inicial estoicismo. Nietzsche llama al cristianismo “platonismo para el pueblo”. Finalmente, en el siglo IV el cristianismo fue declarado en Milán la religión oficial del Imperio.