Todo el mundo por naturaleza desea saber, dice Aristóteles al inicio de su Metafísica. En este sentido, todo el mundo es filósofo desde tiempos immemoriales.

Pero el primer filósofo que hizo explícito este deseo de saber es Tales de Mileto, en la Grecia antigua, en torno al año 600 a.C. Tales de Mileto miraba al cielo y se preguntaba por las causas no mitológicas de los fenómenos celestes. Es así como empieza la filosofía propiamente dicha. Lo que Tales de Mileto hacía era investigar la naturaleza. Los primeros libros de filosofía son poemas que tratan de la naturaleza y de sus primeros principios. Para Tales es el agua, para otros la tierra, para otros el aire, para otros el fuego. Para Empedócles es una combinación de estos elementos unidos o separados según el amor o el odio. A Tales de Mileto le siguen, pues, Anaxímenes, Anaxágoras, Anaximandro y otros. Para Anaxágoras hay una mente ordenadora de todo, a la que llama nous. Para Anaximandro el primer principio es algo indeterminado, to apeiron.

Un siglo después de Tales de Mileto la pregunta por lo que es se ha trasladado a la comunidad de los hombres. Es lo que se conoce como el paso de la physis (naturaleza) a la polis (ciudad). Es decir, de algún modo la interrogación sobre la naturaleza tenía que repercutir en la vida colectiva y aun individual de los hombres que se preguntaban por la naturaleza.

Es así como nace la democracia. Lo que se pregunta ahora es el principio de organización de la comunidad. Lo que se interroga ahora es el origen, no de la naturaleza, sino de las normas (nomos) de la comunidad. Y de este modo se pasa de la organización tribal en clanes a la ciudad, formada por ciudadanos. La ciudad más importante de la Grecia antigua, pero no la única, fue Atenas. En Atenas se funda la primera democracia de la historia humana en torno al año 500 a.C.

De este modo, si en un primer momento la filosofía es sobre todo física (ciencia natural), en la ciudad la filosofía se convierte en ética, reflexión sobre la moral, entendiendo por moral las costumbres, las leyes, los comportamientos, etc., de una comunidad dada. A la pregunta por la verdad de la naturaleza le sigue la pregunta por la justicia de la ciudad.