Durante los siglos XV y XVI se produjo un movimiento cultural en sentido amplio conocido como Renacimiento que da lugar a la Edad Moderna. Su epicentro fue la actual Italia, pero se extendió por toda Europa. La doctrina del Renacimiento es el humanismo. Se dice que de la preocupación por Dios se pasó a la preocupación por el hombre. En este contexto aparece el concepto de dignidad humana en un libro de Picco della Mirandola. Dios sigue siendo el Creador, pero el hombre es co-creador: en eso consiste la dignidad del hombre.

En filosofía hay una recuperación del interés por Platón mientras en las Universidades se seguía enseñando al Maestro (Aristóteles). Con el Renacimiento, florecen las artes, de una arquitectura religiosa como las catedrales se pasa a la construcción de edificios civiles a menudo dedicados al comercio, o a la política.

Florencia es la capital del Renacimiento, y en ella destaca Maquiavelo, autor que lleva la política al realismo.

Pero el escritor renacentista más famoso es sin duda Erasmo de Rotterdam, que da nombre hoy a un programa universitario para estudiantes de toda Europa. Erasmo es el autor del libro Elogio de la locura. La “locura” se celebra y se promueve. Se ha dicho que su influencia puede verse en El Quijote.

En Inglaterra, antes de ser decapitado, Tomás Moro escribe Utopía. El utopismo influyó en toda la cultura posterior hasta nuestros días.

El filósofo renacentista español más conocido es Vives. Vives era valenciano pero vivió exiliado en Brujas por su origen judío.

En astronomía se produce un hecho equivalente al descubrimiento de América por Colón: el libro de Nicolás Copérnico Sobre la revolución de las esferas celestes. Si el término utopía se sigue utilizando aun hoy en día, qué decir de la palabra revolución? Pues esta es la primera vez que se emplea.

En religión, también se produce un fenómeno histórico: el protestantismo. No se trata de una cisma geográfico entre Occidente y Oriente o una disputa por ver quién es el Papa. Se trata de la fundación de una nueva Iglesia cristiana, la luterana (de Lutero, monje alemán), que a su vez conoce nuevas escisiones: anglicanismo, calvinismo, etc. El reformismo religioso en Europa venía produciéndose desde la Edad Media (cátaros, etc.), pero no es sino con Lutero cuando triunfa realmente.

Más allá de la valoración que podamos realizar del Renacimiento, lo que es claro es que son unos años de cambio profundo en Europa (y en la recién “descubierta” América). Es el Renacimiento el que lleva a Descartes a dudar de la Escolástica y a iniciar la filosofía moderna propiamente dicha, como veremos. En este contexto de transición destaca el filósofo inglés Francis Bacon.