El antecedente del existencialismo contemporáneo se remonta al filósofo danés del siglo XIX Soren Kierkegaard. Pero es con el filósofo alemán Heidegger cuando toma carta de naturaleza en el XX. Heidegger polemizó a cuenta del existencialismo con el filósofo francés Sartre, pero la obra de Heidegger destaca sobre todas las demás.

Para Heidegger, los seres humanos estamos ahí (dasein), arrojados a la existencia. De lo que se trata es de habitar ese ahí, y Heidegger al final de su vida propone un habitar de tipo poético. Su obra principal fue sin embargo Ser y tiempo, en la que retoma antiguas cuestiones de la metafísica como el tiempo, la actividad, el ser, etc.

Al igual que otros filósofos, entre ellos el español Ortega, Heidegger meditó sobre la técnica. Desde Hegel por lo menos, es decir, desde los inicios de la Revolución industrial contemporánea, la técnica está cada vez más presente en nuestras vidas. Para bien o para mal, eso depende, y ahí juega un papel la reflexión filosófica, como por ejemplo la existencialista de Martin Heidegger.