Hanna Arendt es la única mujer que encabeza un texto en esta breve historia de la filosofía. El siglo XX es el siglo del sufragio femenino y de la incorporación paulatina de las mujeres a la vida pública. Si incluimos a Arendt y no a otras pensadoras, como la española María Zambrano, es porque la filosofía de Arendt ejerce aun hoy en día una enorme influencia en las concepciones políticas contemporáneas. El término totalitarismo, para definir lo que fueron el bolchevismo, el fascismo y el nazismo, es de Arendt. Arendt reflexiona sobre la política en su libro Qué es la política y en este libro empieza desafiando nada menos que a Aristóteles y su idea del animal político. Para Arendt, no existe ningún animal político, en lo que la política consiste es en una relación, la política se desarrolla en el “entre sí inesencial” de las relaciones de cada uno con cada uno. Hablar los unos con los otros fuera de las relaciones de mando y obediencia, eso es la política, en concreto la democrática.
Arendt fue alumna y amante de Heidegger. Un alemán y una judía enamorados es la mejor antítesis del nazismo que se pueda imaginar.
