Ya hemos apuntado cómo la filosofía lleva a la democracia y cómo de la física se pasa a la ética. Pues bien, los primeros filósofos morales fueron los Sofistas. La Sofística floreció en el Gran Siglo de Atenas, del año 500 a.C al 400 a.C, es decir, desde la fundación de la democracia a la muerte de Sócrates, más o menos.
Los Sofistas eran profesores, maestros del nuevo saber. Enseñaban filosofía moral, que incluía retórica y en general lo que hoy llamaríamos ciencias sociales. Se ganaron mala fama por la corrupción de la política de aquel siglo, pero es una fama a todas luces injusta. Algún corrupto habría, pero entonces ya no hablamos de la Sofística sino de sofistería.
Sofistas hubo muchos, pero sobre todos destaca Protágoras. Protágoras es el gran pedagogo (educador) de la Atenas democrática del siglo V a.C. Según Protágoras, la forma de todas las cosas para nosotros es la forma humana. La forma de las cosas que son en tanto que son y de las que no son en tanto que no son no puede ser para nosotros más que la humana, nuestra misma forma humana de ver las cosas. Hay, pues, en la sofística de Protágoras un principio de relativismo.
