Sócrates es el mártir de la filosofía. ¿Quién era Sócrates? Era, a diferencia de tantos filosófos de la época, ateniense. No era sofista, es decir, no cobraba dinero por sus enseñanzas. Probablemente era un funcionario que en sus ratos libres o ya jubilado se dedicaba a filosofar con amigos y discípulos en las casas, calles y plazas de Atenas. Estaba casado y tenía hijos.
Sócrates fue acusado por la ciudad de Atenas de cuestionar los dioses de la ciudad y de corromper a la juventud. Platón, que era un joven seguidor de Sócrates, relata el juicio y la condena a muerte de Sócrates en su libro la Apología (que quiere decir defensa) de Sócrates. Sócrates es el protagonista de todos los posteriores diálogos platónicos.
Se cuenta que el tribunal que sentenció a Sócrates le ofreció conmutar la pena de muerte por el exilio. Sócrates rechazó la oferta. Dijo que era un ciudadano de Atenas y que acataría las leyes de la ciudad hasta el final. Bebió la cicuta, que era un veneno, y murió.
De la filosofía de Sócrates nos han quedado varias cosas. En primer lugar, la mayéutica. La mayéutica es el arte de ayudar a dar a luz (su mujer era comadrona). Lo que hacía Sócrates era, pues, ayudar a pensar, ayudar a dar a luz las ideas, tanto de jóvenes como de viejos, tanto de ciudadanos como de esclavos, tanto de hombres como de mujeres. La filosofía de Sócrates igualaba a todos.
La mayéutica es conocida hoy en día como método socrático. El método (que significa camino) socrático consiste en el arte de preguntar y responder, en el arte de conversar. Por eso se habla con profusión del diálogo como principal fruto del método socrático. El método socrático se sigue utilizando aun hoy en día en las escuelas y universidades.
Es conocida la frase de Sócrates según la cual nadie hace el mal a sabiendas. Si los hombres conocieran el bien, harían el bien, pero como lo ignoran, hacen el mal. “Dios, perdónalos porque no saben lo que hacen”, se podría decir. A esta doctrina socrática se la conoce como intelectualismo moral.
La muerte de Sócrates coincide con el final del Gran Siglo de Atenas (500-400 a-C.). El siglo de las grandes tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Se ha hablado del pecado que la democracia cometió contra Sócrates, y contra ella misma. Por eso Aristóteles, que no era ateniense, cuando se inició un proceso de acusación en su contra similar al de Sócrates, dijo que no permitiría un segundo pecado contra la filosofía y se fue al exilio.
La muerte de Sócrates coincide con la derrota de Atenas frente a Esparta en la Guerra del Peloponeso, relatada por Tucídides. Se llegó a acusar a Sócrates de favorecer los intereses de Esparta. Pero lo que hacía Sócrates era dialogar con todos sin excepción, y esto es la verdadera filosofía.
La influencia de Sócrates, que era ágrafo, es decir, no escribía libros, es enorme. De Sócrates derivan Platón (y por tanto Aristóteles), los Cínicos, los Estoicos y los Escépticos. ¡Casi nada!
Con Sócrates aparece finalmente la conciencia, que el griego llamaba “mi daimon”.
