Los Cínicos son la primera escuela seguidora de Sócrates. El primer cínico fue Antístenes, del que se cuenta que dejó el comercio de su padre y se fue a vivir “conforme a la naturaleza”. De ahí le viene el nombre a esta escuela, porque vivían “como perros” (kynos en griego).
Pero el más célebre de los cínicos es sin duda Diógenes de Sínope. Se cuenta que Diógenes vivía en Atenas en una tinaja, que defecaba en público y que imprecaba a la gente por su mal comportamiento. Es conocido como el “Sócrates enloquecido”. Hay muchas anécdotas de su vida, como cuando el emperador Alejandro Magno fue a visitarle y le preguntó si necesitaba algo. La respuesta de Diógenes no se hizo esperar: “Aparta, que me tapas el sol”. Un día a la salida del teatro Diógenes iba caminando en dirección contraria a la gente. Le preguntaron qué hacía y su respuesta fue: “Voy a contracorriente”.
Polemizó con Platón, que como ya ha sido dicho también era discípulo de Sócrates. Al ver una gallina desplumada Diógenes exclamó: “Ahí va el hombre de Platón”, pues Platón había dicho que el hombre era un animal bípedo sin alas.
Entre los Cínicos, encontramos a las primera mujeres dedicadas por entero a la filosofía, como por ejemplo Hiparquia.
