La Academia de Platón es la primera escuela fundada en Atenas para uso exclusivo de filósofos. Es la primera escuela filosófica propiamente dicha. Situada en Atenas (Platón era, como Sócrates, ateniense), duró mil años, si contamos desde el 500 a.C hasta el 500 d.C, es decir, desde la fundación de la democracia en Atenas hasta el fin del Imperio Romano.

Platón es el filósofo por antonomasia. Es de sobras conocida la afirmación del filósofo contemporáneo inglés Whitehead según la cual la historia de la filosofía no son sino notas a pie de página de los diálogos platónicos.

Ya ha sido citada la obra que escribió en defensa de Sócrates. Platón es un gran escritor. Sus diálogos son múltiples y como también ya ha sido dicho tienen a Sócrates como interlocutor protagonista. En sus diálogos Platón trata del tiempo, del mundo (aparece por primera vez el concepto mundo, cosmos), del alma, del Estado, etc. Pero sin duda lo más célebre de Platón es el mito de la caverna.

Según Platón, los hombres viven como en una caverna mirando las sombras en la pared que la luz del exterior proyecta en ella. Lo que Platón propone es girarnos y salir fuera de la caverna, salir a la luz y ver el sol, símbolo del Bien que según Platón se halla fuera de las sombras de la caverna.

También es cierto que se dice que Platón cambiaba a menudo de opinión.

Platón se llamaba en realidad Aristocles. Platón es su apodo, que significa “de anchas espaldas”. Polemizó sobre todo con Demócrito, y no tenía en general una buena opinión de la Sofística, a la que acusaba de degenerar en sofistería y de corromper a Atenas y, en última instancia, de matar a Sócrates. Por eso la opinión de Platón sobre la democracia no es siempre favorable a la misma.

Al final de sus cartas, Platón siempre acaba con la misma frase: “Pórtate bien”.